Inteligencia artificial y marketing digital, ¿un matrimonio duradero?

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Los que se pelean, se desean. Puede que les haya costado un tiempo pero parece ser que la inteligencia artificial y el marketing digital comienzan a hacer algo más que entenderse.

Se llevan de la mano mutuamente en un camino lleno de soluciones a problemas que nos hemos acostumbrado a tener. En otras palabras, su objetivo es hacernos la vida más fácil. ¿O no?

La realidad es que más que ayudarnos a solucionar pequeños problemas, está transformando la dirección en que se mueve el marketing digital. Haciéndolo (o simulando) ser más humano para que encontremos la información que necesitamos de una manera intuitiva y sencilla al alcance de nuestra mano.

La inteligencia artificial cambia radicalmente la manera tradicional en la que nos relacionamos con la tecnología. Ya no somos nosotros los que tenemos que entender a la máquina, sino que la máquina tiene que entendernos a nosotros para que todo fluya. Se pretende en su finalidad que usar un dispositivo tecnológico sea algo tan sencillo como tener una conversación.

Inteligencia artificial y lenguaje, ¿qué tienen que ver?

Chica interactuando con un robot
Las conversaciones naturales son el mayor reto de la Inteligencia Artificial.

¿Pensamos como hablamos o hablamos como pensamos? Este acertijo tiene múltiples interpretaciones, pero la que nos viene al caso, es saber cómo se emula el pensamiento. Usamos sentencias lingüísticas, matemáticas, o pura lógica… Estas cuestiones intrigan a la ciencia y al interés general desde hace siglos. Su respuesta no es nunca definitiva por la imposibilidad natural de no poder simplemente abrir un cerebro y ver en qué está pensando exactamente y cómo.

Es por ello que la tarea de la inteligencia artificial es tan complicada. Se trata de imitar la manera en que el ser humano aprende, razona y emite frases, y que el resultado parezca completamente espontáneo, indiferenciable de una persona corriente.

Necesitar saber cómo hablan las personas y cómo hacen preguntas es uno de los campos favoritos de Google, y también es uno de los motivos por los que actualiza su algoritmo constantemente. Se encuentra en la búsqueda de esa conversación natural que resulta tan agradable y sencilla de llevar a cabo.

¿La inteligencia artificial es mala?

La tecnología… da miedo. Sus posibilidades nos dan bastante susto. Y esto ha sido un tema recurrente en la ciencia ficción de los últimos años. Desde Frankenstein y los avances de la medicina moderna hasta las narrativas actuales de control desenfrenado representada por series como Black Mirror.

Son pocas las representaciones de inteligencia artificial que no acaben muy, muy mal. Pero esto, ¿cómo de cierto es? Se nos vienen a la mente ciertas cuestiones:

“¿La IA nos robará el trabajo? ¿Sustituirá las relaciones personales? ¿Acabará con la propia existencia humana?”

Las posibilidades de la inteligencia artificial no hacen más que estar en desarrollo a día de hoy, con un futuro imparable que depara una infinidad de posibilidades. Un abismo para algunos o una carrera ascendente hacia el espacio estelar para otros.

Esto quiere decir, que la tecnología por sí misma no es dañina. Es una cuestión de la humanidad y la sociedad decidir qué va a hacer con ella. No debería tenerse miedo del avance tecnológico sino trabajar en el progreso del desarrollo moral para ponerlo a su altura.

El trayecto adecuado debería ser siempre el empleo de la inteligencia artificial y el marketing digital como una herramienta supeditada a las personas, que trabajen para ellas, y nunca que ocupen su lugar sin retribución alguna a cambio.

Para hacer hincapié en la dualidad moral de esta cuestión, tengamos en cuenta el caso de DALL-E, una inteligencia artificial que se nutre de la multitud de imágenes que componen internet para generar imágenes en base a una frase que le hayamos dado.

Este ejemplo: “Homer Simpson pintado por Van Gogh” une dos elementos populares para crear un resultado tan divertido como trastornador.

Sin embargo, el porcentaje de diversión se reduce bastante, cuando para generar un resultado se usa el trabajo de artistas actuales cuyo arte e ilustraciones son usados sin obtener ni un céntimo mientras que otros sí se lucran económicamente de ella.

Así, un individuo se benefició de la IA Midjourney para ganar un concurso de arte. Algo completamente injusto, no sólo porque su obra se generó a partir de otras literalmente, sino porque en comparación al resto de participantes, sólo tuvo que introducir unas palabras en un buscador.

Choque de manos de humano y robot
Es importante no dejar de lado la ética en el desarrollo de la tecnología, especialmente aquellos que la usan.

¿Qué innovaciones ha traído la inteligencia artificial al marketing?

No van a ser todo desgracias. La inteligencia artificial, construida y concebida de una manera justa, constituye una herramienta básica con la que ya nos hemos acostumbrado a convivir aunque no nos demos cuenta.

El primer ejemplo que mencionábamos antes son los algoritmos de Google. Su IA está diseñada para optimizar el proceso de búsqueda, uno de ellos es BERT (Bidirectional Encoder Representations from Transformers) le sirve para entender el lenguaje de una manera natural, así como diferentes significados e intenciones. Esto facilita las búsquedas al poder procesar las palabras que introducimos de una manera más precisa, por ejemplo palabras con doble sentido, ironías u otras características semánticas.

Las IA también están ejerciendo de moderadoras de comunidades por sí solas. A veces aciertan, a veces no, esencialmente se encargan de analizar texto, imágenes e incluso vídeo, en busca de contenido que no cumpla las normas de la comunidad. Por eso a veces Instagram te retira una publicación o anuncio, gracias a ellas, que velan por un contenido verdadero y sensible.

Los anuncios personalizados son otro hijo del matrimonio de la inteligencia artificial y el marketing. Gracias a esta unión nuestros anuncios digitales pueden impactar sobre la audiencia correcta mostrándoles productos interesantes en base a sus perfiles de compra, búsqueda, o seguimiento.

Por último los bots de conversación o chatbots, vitales para interactuar con el usuario mientras nosotros no estamos, sirven como primer punto de contacto, informador de preguntas frecuentes y son una conexión con el servicio de atención al cliente real. Esta innovación cada vez tiene más funciones autónomas como la posibilidad de programar una cita en el caso de una peluquería o centro de estética, compra directa, generación de leads y otros.

Google ya nos mostró su IA es capaz de emular una conversación.

Estos son tan sólo algunos de los ejemplos donde la inteligencia artificial está presente en confluencia con el marketing. Su existencia nos ha hecho corregir y adaptar la manera en que escribimos y generamos contenido. Habilitando la posibilidad de ser cada vez más específicos en nuestros anuncios, vigilar la veracidad y el lenguaje de nuestras publicaciones, proveer comodidad e información al cliente y actualizando nuestra manera de comunicarnos con un estilo más humano.

Un robot escribiendo en un portátil
Prometemos que este artículo ha sido escrito por una persona, no por un robot.

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